El minigolf abandonado #5 Octubre aún es verano
Hiroshima, terror religioso y la tristeza infinita del resplandor televisivo.
¡Saludos desde El minigolf abandonado!
Hace un año y medio que escribí y envié la última entrega de esta newsletter y mira, es ahora, tras esta larga espera, cuando se revela la jugada maestra que me marqué con el nombre de la misma. Por un lado refleja claramente la falta de continuidad y consistencia de este tipo de proyectos personales y, al mismo tiempo, me permite, sin pudor alguno, rescatarla cuando me de la real gana sin que parezca una jugada rara: El título no engaña a nadie y es, prácticamente, una declaración de intenciones.
Dicho esto, y sin dejar de recordar que, si aún no lo habéis hecho, podéis suscribiros para no recibir nada durante largos periodos de tiempo desde aquí mismo 👇🏼👇🏼👇🏼, vamos al lio.
📚 Pies descalzos: Una historia de Hiroshima, de Keiji Nakazawa
Sólo Christopher Nolan podía hacer una película sobre la creación de la bomba atómica sin mostrar las consecuencias de su lanzamiento sobre Hiroshima y Nagasaki o, si quiera, un solo japonés. La cosa es que el año pasado, tras ver Oppenheimer, me quedé un poco con la sensación de que tenía que compensar este hueco por mis propios medios y nada mejor que aprovechar la reedición de este clásico del manga que ha hecho Distrito Manga.
Basado en las propias experiencias del autor, que con 6 años sobrevivió al bombardeo de Hiroshima junto a su madre y su hermana pequeña, Pies descalzos cuenta tanto el ambiente de híper nacionalismo que se vivía en Japón durante la guerra (y con el que el autor se muestra muy crítico), como el propio bombardeo y, sobre todo, las desventuras que sufrieron los supervivientes durante los siguientes años.
Lo más alucinante de la obra de Nakazawa es ese continuo vaivén tonal tan asiático, en el que pasas de estar leyendo una comedia infantil bastante naif para, en la siguiente página (o a veces incluso todo mezclado) encontrarte el retrato más crudo, salvaje y sin concesiones de las consecuencias de la guerra.
Son cuatro volúmenes en total y, si te gusta tanto el tono de Doraemon como ver gente con la piel de la cara cayéndosele a cachos, sin duda, este es tu manga.

🍿 Empacho de terror religioso
El mundo del cine, como tantos otros, se mueve por modas y por alguna razón que gente más inteligente que yo seguro que es capaz de explicar (y aquí se habla de esto y mucho más), resulta que llevamos una época en la que vuelve a pegar muy fuerte el llamado Terror religioso. Si a esto le añades mi compulsión obsesiva por aprovechar nuevas entregas de sagas cinematográficas para revisitar todas las anteriores, comprenderás que ahora mismo haya acabado un poco hasta el gorro del tema.
Un ejemplo de todo lo que me he tragado en los últimos meses.
- Hermana Muerte
- The Nun
- The Nun II
- The Exorcist
- Exorcist II: The Heretic
- The Exorcist III
- Exorcist: The Beginning
- Dominion: Prequel to The Exorcist
- The Exorcist: Believer
- The Sacrament
- The Omen
- Damien: Omen II
- The Final Conflict
- The First Omen
- Immaculate
No voy a hablaros de las más obvias (A ver, The Exorcist Y The Omen ya sabemos la maravilla que son) sino a dar unas pinceladas de algunas de estas películas que, por distintos motivos, me han llamado la atención.
The Exorcist III
William Petter Blatty, el autor de la novela y del guión de la cinta original se arremanga y se pone manos a la obra para intentar redirigir el barco después de una primer secuela tan errática como interesante (a ratos). Que sí, que esta tercera parte es muy de culto, desde hace muchos años, y muy reconocida en muchos círculos, pero también es verdad que mucha gente sigue sin haberla visto (De hecho yo mismo dudo si la había visto entera antes o no). La cuestión es que es una de esas raras secuelas que no se conforman con repetir lo mismo que la original y, aquí viene lo importante, que DA MÁS MIEDO QUE LA PELÍCULA DE FRIEDKIN.
Exorcist: The beginning / Dominion: Prequel to The Exorcist
Aviso antes de nada, esta es una de esas movidas que a mi me gustan pero a las que hay que echarle un poco de ganas y estómago para tragársela.
La cosa es que los productores ficharon a Paul Schrader para escribir y dirigir la cuarta entrega de la saga, una precuela centrada en un joven Padre Merrin de misiones por África. El tipo hizo lo que pudo con el presupuesto que le daban y teniendo en cuenta que su visión (tirando más a drama religioso existencial) probablemente no estaba muy alineada con las pretensiones del estudio, que acabó dejando la película terminada en un cajón para, acto seguido, coger al prota, varias de las escenas filmadas y algunos de los conceptos básicos del guión y encargar volver a rodarla, con un tono completamente diferente, a Renny Harlin (al que además le dieron bastante más presupuesto que al pobre Schrader) un poco a rebufo del éxito de la trilogía de La Momia de Stephen Sommers.
Acabaron distribuyendo las dos versiones, una detrás de otra y las dos fueron un fracaso. Merece la pena verlas seguidas e intuir la intrahistoria de estos dos descalabros.
The First Omen / Immaculate
Cómo en los buenos tiempos, vuelven la vieja tradición de películas, sobre el papel iguales, saliendo prácticamente a la par: Armageddon vs Deep Impact, Volcano vs Dante’s Peak… El tema es aún más inquietante teniendo en cuenta que las dos películas comparten no solo una premisa básica sino prácticamente la misma trama, conceptos e incluso giros. Ni hecho aposta.
En cualquier caso, las buenas noticias son que las dos son bastante interesantes y tienen sus matices diferenciados: The First Omen funciona como un reloj como precuela al mismo tiempo que se actualiza y encuentra su propio camino, mientras que Immaculate tiene un poso bastante jodido y bruto.

🍿🥁 I Saw The TV Glow
La semana pasada pude (POR FIN) ver la nueva película de Jane Schoenbrun después de We’re All Going To The World’s Fair y estoy aún balbuceando y sin saber del todo cómo proseguir mi vida con normalidad.
La historia se centra en Owen, un adolescente intentando lidiar con la vida en los suburbios que se empieza a obsesionar con una extraña serie de TV, The Pink Opaque, y como esta empieza a mezclarse con su propia realidad.

Es una de esas películas que no para de crecer con cada reseña o cada interpretación que lees (Especialmente interesantes las visiones trans y queer) pero en el momento de verla me quedé con las poderosísimas sensaciones que me transmitió: Una angustia adolescente y una pesadumbre tremendas. Ese rollo, tan de ser jóvenes, de estar anticipando, de construir algo en tu cabeza que, de repente, sin que te des cuenta, y casi sin poder tocarlo, se desvanece. La desazón posterior de saber que nunca volverá, que el pasado perdido perdido está y que el tiempo avanza inexorablemente, como un DVD en FFW a 16x.
O como expresa mejor esta reseña en Letterboxd
A heartbreaking rejection of the typical ideas of a coming of age movie. Owen will not enter the wardrobe, he will not follow the white rabbit, he will not go to the Pink Opaque. He will collapse inside himself and decay.
Por si todo esto fuese poco, la banda sonora juega en la misma liga, con una colección de canciones que parece sacada de una realidad alternativa donde los 90s y los 20s se entremezclan en un vórtice espacio-temporal maravilloso.
Y de bonus track, la versión de Snail Mail de Tonight Tonight, que aparece en la película pero no en la banda sonora:
🥁 MJ Lenderman - She’s Leaving You
Seguimos hablando de música porque, me temo que no me puedo resistir a dejaros por aquí una de las canciones del año por parte del guitarrista de Wednesday (grupo que, por su parte, probablemente entregó uno de los mejores discos del año pasado)
Aquí el disco completo de MJ Lenderman en Bandcamp:
Y aquí el de Wednesday del año pasado:
Y ya está. No hay más. Es el momento de hacer apuestas sobre cuanto tardará en llegar la próxima newsletter. ¿Otro año y medio? ¿Alguna década? Podéis dejar vuestras estimaciones en los comentarios aunque, OJO, cabe la posibilidad de que todo el mundo falle, porque estoy ahora mismo metido en pleno festival de Sitges y las ganas de hablar de The Substance no me las quita nadie…
🫠